Mediaciones
Mediaciones El lenguaje interviene constitutivamente en nuestra experiencia, pero lo hace de manera no transparente, no inocente y nunca completamente controlable. Surge del cuerpo y de su voluntad de vida, atravesado por una historia, un sistema de preferencias, afectos y valores que enmarcan, delimitan y constituyen las propiedades del decir, desde los usos utilitarios más palmarios, hasta la experiencia estética más refinada. No es un mero vehículo que transporta información. La cuestión de la información es la más sencilla, obvia y, al mismo tiempo, engañosa, porque simula una transparencia que no existe: allí reside la raíz de su ineficacia política. Ahí anidan los malentendidos inherentes al uso, resonando a través de siglos como un murmullo del que la metafísica y la teología se hacen eco. Y donde la dogmática encuentra su aplicación, inaugurando la genealogía de la violencia. El lenguaje es, a mi modo de ver, un campo de fuerzas. Inercias gramaticales, desplazamientos semán...