2 de noviembre de 2012

15 de septiembre de 2012

El hechizo del fauno





People said about him, that he used to reveal the future listening to people’s dreams, speaking with animals and using them to travel between worlds, from where he returned with the news from those who were away, or those who were not anymore, or even the lost people. 
He also smelled the storm and knew, listening to the forest, if things were going well or bad to his neighbors. It was also said, but this appeared to be hearsay, pursued as owned in moonligth nights, women and men in its path, brandishing a massive erection. They also spoke about his monotone singing look like to have hypnotic powers, attenuated cure melancholy and dismal trends.
In some places people thought  he was the perfectely demonstration of desire, according to others he served as a guide to the beasts of the field, and they used to symbolized him with a mace on his shoulder, half-naked, between threatening and perplexety.
The good savage is like that shy shadow that civilized men discover,  when he looks askance, not without some disturbing feeling, and discovering two things about himself: he is an incomplete person and something unknown is watching permanentelly to him.






 










Decían de él, que revelaba el futuro escuchando los sueños de la gente, que hablaba con los animales y se servía de ellos para viajar entre mundos, de donde volvía con noticias de los que estaban lejos, o de los que no estaban, o de gente perdida. También olía la tormenta y sabía, escuchando al bosque, si las cosas les iban a ir bien o mal a sus vecinos. También se decía, pero esto al parecer eran habladurías, que perseguía como poseído en las noches de luna, a las mujeres y hombres que encontraba a su paso, blandiendo una imponente erección. También hablaban de que su canto monocorde tenía poderes hipnóticos, curaba la melancolía y atenuaba las tendencias funestas.
En algunos lugares lo tenían por una manifestación del deseo, en otros servía de guía a las bestias del campo y lo reproducían con una maza al hombro, semidesnudo, entre amenazante y perplejo.
El buen salvaje es como esa sombra que descubre el hombre civilizado, cuando mira de soslayo, no sin cierta inquietud, ya que intuye dos cosas: que es un ser incompleto y que algo que desconoce lo observa.

10 de mayo de 2012

De cara










El contenido de una mirada.
Retratarse es darse a conocer, sí, pero toda mirada es también la historia de una contención, de una distancia, de una ocultación dada al escrutinio.
La acción de mirar tal vez sea, junto con la de pensar, la más solitaria de todas, también la más secreta. 
En tanto que seres discontinuos nos acercamos, a través del retrato, al fragmento de un acontecimiento personal en la proximidad de una identificación plena y en la lejanía de una extrañeza, estrechamente ligada a su condición manifiesta de pasado.

"El ojo que tú ves no es ojo porque tu lo veas; es ojo porque te ve."
Esta precisa y poética máxima de Machado es aplicable, a mi modo de ver, a algo que ocurre en el acto de realizar un retrato.
Observamos la mirada, y en ese juego de espejos se establece uno de los diálogos que decisivamente capta la cámara, el que mira para ser mirado, la mirada que se sabe expuesta al juego de la interpretación.

26 de abril de 2012

Las personas del rostro

Conócete a ti mismo. 
Esta era la exigencia imperativa de los dioses.
Por ello, entre los hombres libres de aquellas épocas, estaba la obligación de peregrinar, al menos una vez en la vida, al oráculo para realizar la pregunta inexorable: ¿quién soy yo? Antes de todo, una premisa en forma de paradoja le era formulada al que hacía la pregunta sobre sí mismo, la pregunta debía ser realizada en silencio, puesto que solo en silencio podía uno escucharse. 
El trato con el augur se realizaba en el ámbito del misterio, los iniciados  ingerían sustancias que les trasladaban, en un deambular mágico, por lugares de la experiencia en otros órdenes de lo real. El itinerario venía marcado por los cantos rituales que un guía entonaba, propiciando el transito entre mundos habitados por ánimas deambulantes, en parajes perdidos entre la vida y la muerte, en un orden confuso tejido entre lo real y lo quimérico. En ese ámbito la experiencia misma era la respuesta, ésta podía transitar entre el sosiego o el espanto, según la animosidad del peregrino al enfrentarse a sus fantasmas, a sus miedos más íntimos, puesto que en el trance afloraba una conciencia de sí desconocida hasta entonces; el entramado de vidas pasadas podía revelarse en forma de reminiscencia o premonición, en un éxtasis gozoso o en la percepción del horror de un rapto sumido en turbulencias.
De esa experiencia se salía transformado, con nuevos conocimientos de sí y con la sensación de encontrar un sentido en el caos de las realidades ilusorias.
Ahora bien, también podía ocurrir que: si el daimón no era favorable, la confusión, la disolución del rostro, la desintegración de la persona como paso previo a la locura le acontecía al que buscaba la revelación, al ser objeto del desdén de los dioses.












30 de marzo de 2012

Los iniciados

Specular realities between the mask and the reflection of the figure in the eye of the host, in the banquet of autophagy.
We are what we eat, as well as we are our masks and personalities we adopt, playing to be what we are but acting as we think that we are. We are the beings we eat  coming from other worlds, air, sea, river, orchard, forest, open field, the closed farm.
Raw, cooked over low heat or flame, breaded, fried or boiled.
Our kitchen is the home, where take place simmering family narrative, the spice of life, what feeds us and give us name. Smell, touch, see; fish, poultry, vegetables, meats, hearing the pots and pans, crackling rhythms of fried food, the boiling of cooked, like what happen in the sedimentation of flavors in the stove heat that precipitate alchemical reactions and substances. The impregnated air vapors are promises of what is about to say, declining any meaning to the taste sensation. I go through the kitchen like by the world, keepers of secrets these mysterious crabs beaches bordering on my plate, winding fish colors ready to give their portion smoked seafood. And I the cooker of things that makes the world that I am, the masks I live, I the great glutton.



























Realidades especulares entre la máscara y el reflejo de la figura en el ojo del anfitrión, en el convite de la autofagia.
Somos lo que comemos, como somos nuestras máscaras y las personalidades que adoptamos, jugando a ser lo que somos mientras nos interpretamos como creemos ser. Somos los seres que comemos venidos de otros mundos, del aire, del mar, del río, de la huerta, del bosque, del campo abierto, de la granja cerrada.                                    
Crudos, cocinados a fuego lento o a la llama viva, rebozados, fritos o hervidos.     
Nuestra cocina es el hogar, donde se cuece a fuego lento la narración familiar, el condimento vital, lo que nos alimenta y da nombre. Oler, tocar, ver; los peces, las aves, las verduras, las viandas, oír las ollas y sartenes, los ritmos del chisporroteo de las fritangas, de la ebullición de las cocidos, gustar lo que se va dando en la sedimentación de sabores que los fogones precipitan en las reacciones alquímicas de calor y sustancia. El aire impregnado de vapores son promesas de lo por decir declinando todo sentido a la sensación del gusto. Voy por la cocina como por el mundo, cangrejos guardianes de secretos en playas misteriosas que orillan en mi plato, peces de sinuosos colores listos para darle al fumé su porción de mar. Y yo cocinero de las cosas que conforma el mundo de lo que soy, de las máscaras que habito, yo el gran glotón.   












24 de marzo de 2012

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