Proposición y fuga
Proposición y fuga
Proposición:
Jugar a cerrar la herida abierta del lenguaje
Es actuar sin palabras con el cuerpo
Trazando hilos de historia que delatan
Lo que el olvido o la memoria alcanzan
Ni un por fuera o por dentro presumidos
Ni un vértice cristalino que proyecte
La sola trama de un peregrino errante
O la mirada conjunta que propicia
La atención que reclama toda trama
Hecha de palabras conjugadas
Como si fueran lo único que queda
Del gesto que precede todo trato
A un secreto apelar conviene
Cuando la palabra no es segura
O el sentido ramifica en conjeturas
Donde el tiempo se decanta tenue
Fuga:
Como una herida abierta que no cierra
esperando la palabra sanadora
o una memoria metida a contrapelo.
La ola de verano que lleva hasta la orilla
el murmullo de la noche transportando,
como inscrita,
cierta prosa del mundo.
Vehemencia e insomnio,
relámpago en la noche,
aromas de pino, espliego, higuera,
el canto de los grillos.
Hace años que envuelven estas noches esos apuntes,
aunque el caminante es otro,
otras sus memorias, sus dioses, sus mentiras,
sus leyes, relatos, oraciones, medidas.
Acopio de palabras de la vieja memoria
y la noche precipita un tiempo sin salida.
El salto del lenguaje devuelve lo que busca,
la ráfaga del deseo que atraviesa la noche.
El círculo mágico de sentido y trayecto, incierta geometría, laberinto en sombra,
abre su vía a un horizonte
y en la noche rezuma:
sensación,
pregunta,
escucha,
espera.


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